Un beso tierno, después de tanta ausencia

Cinco entradas en un año… increíble!

Mi faceta de escritora se vio reducida a 5 escritos. Me he extrañado! Hay días en los que amanezco y pienso en lo que era, en esos momentos en los que tomaba mi tiempo para hacer durar por siempre, en letras, todos esos momentos especiales, todas esas vivencias memorables, que si bien no leía todo el mundo, me bastaba a mi para sonreír y transportarme momentáneamente a esos momentos de tanta dicha! Yo le echo la culpa al cable, al Facebook y al Twitter. Esos artilugios no son de Dios! :P

Llegó Noviembre, hace casi 29 días… y confieso que no ha sido igual que los otros 15 Noviembres que amé disfrutar. Estando en esta nueva casa, he pasado encerrada mis tardes, bueno, algunas de ellas. Perdí esos momentos tediosos en las camionetas, volviendo a casa, en los que me podía comer la inmensidad del cielo con los ojos, desde la ventana de mi bus. Y es que extraño mi antigua casa, extraño ese pequeño y lindo pueblo que me vio crecer desde los doce años y que me acogió como una más de sus ciudadanos, pese a que me resistía al cambio. Extraño a mis vecinos, a mis amigos del colegio, esas callecitas adoquinadas, la vista de las montañas cuando abría mis ventanas tempranito por la mañana, ese clima templadito, el soplido leve del viento por las noches, los retumbos del Volcán de Pacaya, el canto de los pajaritos a las seis de la mañana en punto.

Ciertamente, la Jungla de Concreto no es ni remotamente igual. Me ofrece comodidades, pero me ha limitado muchas cosas. Es como si viviera en una jaula, cómodamente ubicada cerca de mi trabajo y de todo en la ciudad, pero fría y que me hace padecer de mucha más soledad que cuando vivía del todo sola.

Y ha sido difícil…

Entre las cosas que más extraño, es la cercanía de mi mamá y de mi hermana. Sentía ese dulce consuelo de saberlas dormir bajo el mismo pedazo de cielo, escuchar la misma lluvia que yo cuando caía, pensar que no importando qué día fuera, ellas seguían allí, cerquita de mi. Desde la primera noche acá, he sentido esa distancia, si bien no emocional, sí física y eso se me ha hecho difícil, aún cuando antes tampoco nos veíamos mucho. Es complicado explicarlo… realmente no sé cómo hacerlo.

Hoy, 28 de Noviembre, ando extrañando. Extraño a todo mundo. Me extraño a mi misma.  Y no es que no me vaya bien, al contrario! Estoy sumamente feliz con mi trabajo, con mis jefes, con mis compañeros del trabajo (a excepción de un par de divas cercanas…), con los que no son solamente compañeros, sino que son nuevos amigos. Mis amigos de toda la vida están ahora un poco más cerca de mi… y debo incluso decir, que hasta Estuardo está más cerca de mi (lo cual, es la ventaja número 3 de vivir acá!). Y sin embargo, mi balanza sigue inclinada hacia el otro lado, donde se encuentran las cosas de la segunda mitad de mi vida.

Venía a decir muchas cosas que no tenían nada que ver con lo que extraño y lo que añoro, pero me ganó la nostalgia, como casi siempre!

Iré a dormir ya. Mi dolor de cabeza está cumpliendo ya 30 horas y media, aproximadamente. Quizá sea buena idea ir al médico… no me parece que sea normal un dolor así.

Me pondré mi pants, doble calcetita, una blusa de manga larga y un suéter. No solo hace frío en una parte de mi corazón, también hace frío en mi habitación y en el ambiente en general.

Dulces sueños!

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